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Mostrando las entradas etiquetadas como Eduardo Galeano

Curso básico de racismo y machismo

En Argentina, a fines del siglo XIX, se llamó conquista del desierto a las campañas militares que aniquilaron a los indios del sur, aunque en aquel entonces la Patagonia estaba menos desierta que ahora. Hasta hace pocos años, el Registro Civil argentino no aceptaba nombres indígenas, por ser extranjeros. La antropóloga Catalina Buliubasich descubrió que el Registro Civil había resuelto documentar a los indios indocumentados de la puna de Salta, al norte del país. Los nombres aborígenes habían sido cambiados, por nombres tan poco extranjeros como Chevroleta, Ford, Veintisiete, Ocho, Trece, y hasta había indígenas rebautizados con el nombre de Domingo Faustino Sarmiento, así completito, en memoria de un prócer que sentía más bien náuseas por la población nativa. Hoy por hoy, se considera a los indios un peso muerto para la economía de los países que en gran medida viven de sus brazos y un lastre para la cultura de plástico que esos países tienen por modelo. En Guatemala, uno d...

El capitán de las tinieblas

En el reparto de África, el rey Leopoldo de Bélgica recibió el Congo como propiedad privada. Fusilando elefantes, el rey convirtió su colonia en la más prodiga fuente de marfil; y azotando y mutilando negros,brindó caucho abundante y barato a las ruedas de los automóviles que habían empezado a rodar por los caminos del mundo. Él nunca estuvo en el Congo, por los mosquitos. En cambio, el escritor Joseph Conrad sí estuvo. Y en "El corazón de las tinieblas", su novela más famosa, Kurtz fue el nombre literario del capitán Léon Rom, oficial distinguido de la tropa colonial. Los nativos recibían sus órdenes en cuatro patas, y él los llamaba bestias estúpidas. A la entrada de su casa, entre las flores del jardín, se alzaban veinte picas que completaban la decoración. Cada una sostenía la cabeza de un negro rebelde. Y a la entrada de su oficina, entre las flores de su otro jardín, se alzaba una horca que la brisa balanceaba. En las horas libres, cuando no cazaba negr...