por Alberto Lettieri y Laura Garbarini
La expansión imperialista de fines del siglo XIX presentó, inicialmente, muchos aspectos en común con las formas coloniales del pasado. La ocupación y la explotación económica de la India, por ejemplo, fueron organizadas por una empresa privada fundada por comerciantes ingleses -la compañía Británica de las Indias Orientales-, que constituyó su propio ejercito y aplicó una política impositiva en su propio beneficio. En África, la soberanía sobre el Estado libre del Congo correspondió a una compañía privada fundada por el rey de Bélgica, Leopoldo II, a titulo personal.
Ahora bien, la creciente conflictividad existente entre los empresarios coloniales obligó pronto a os Estados imperialistas a tomar a su cargo el control de la explotación colonial. Este modelo fue diseñado por Francia e imitado rápidamente por sus competidores.
Las formas de ejercicio de la relación colonial fueron múltiples: incluyeron desde la dominación militar (como en el caso de Inglaterra en la India) hasta la determinación de áreas de influencia exclusiva de una potencia ( tal fue el caso de los Estados Unidos en Centroamérica) .
Sin embargo, los resultados fueron coincidentes. Las potencias industriales colocaron sus inversiones de capital (ferrocarriles, telégrafos, prestamos y demás) y desarrollaron su comercio, intercambiando sin competencias sus manufacturas por materias primas producidas a bajo costo,merced a la explotación de una mano de obra abundante y barata.
Las naciones subordinadas, en tanto, sufrieron el recorte de su soberanía y la perdida dela autonomía de su política internacional.
Historia polimodal
del imperialismo a la crisis (1880-1930) Editorial Longseller

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